Cosas bonitas

Con las prisas, el camino siempre parece más largo. Pepe

5 de diciembre de 2016

Jardín





Lejos de tu jardín quema la tarde
inciensos de oro en purpurinas llamas,
tras el bosque de cobre y de ceniza.
En tu jardín hay dalias.
¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece
la obra de un peluquero,
con esa pobre palmerilla enana,
y ese cuadro de mirtos recortados...
y el naranjito en su tonel... El agua
de la fuente de piedra
no cesa de reír sobre la concha blanca.


Antonio Machado


4 de diciembre de 2016

Deseo



Sólo tu corazón caliente,
Y nada más.

Mi paraíso, un campo
Sin ruiseñor
Ni liras,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
Sobre la fronda,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.

Una enorme luz
Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.

Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
Del eco,
Se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,
Nada más.

Federico García Lorca 


2 de diciembre de 2016

El Amor


¿Qué es el amor?

¡Difícil cosa de explicar!

Es algo que te roba la razón

Y hace latir el corazón



Es algo que no lo puedes evitar

Sólo llega y te invita a soñar

Es un caballero vestido de blanco y negro

Dulce como la miel pero amargo como el café



Se viste de blanco cuando te sonríe

Y de negro cuando te hace llorar

El amor es desconocer lo universal

Pensando sólo en lo particular



Es dormir en sueño de intervalos

Es despertar con una nueva sensación

Es buscar su rostro en las personas

Es escribir su nombre en el cielo



Es hacer un poema cada día

Es sonreír sin razón

Es pena sin ser tu pena

Es compartir tu todo con un tú



Es una planta que hay que regar

Es un niño que hay que amamantar

Es un cristal que hay que cuidar

Es un tesoro que hay que proteger



El amor es cuando el día y la noche se juntan

Y el fuego y la lluvia se hacen uno

Cuando no existen barreras que destruyan

Ni diferencias que separen



El amor es todo esto y nada a la vez

Es una palabra que no conoce definición

No hay adjetivos que lo describan

Es todas las palabras juntas y el espacio blanco que las separa







Amor es eso y ¡nada más!

Reír y llorar, perder y ganar

Vivir y morir, pena y gloria

Todo a la misma vez, ¡eso es el amor!

Marieli 





1 de diciembre de 2016

Trémula espera de amor



Permanecí oculta tantas noches
Cuando las estrellas lloraban
Por la ausencia de tu alma,
Grité a los cuatro vientos
Contenida por las ilusiones
El regreso de tu mirada.

La luna ha cuidado mis pasos
De las veces que solitaria
Parecía hablarle al tiempo,
Por no tenerte a mi lado.
Ahora el fulgor de tu presencia
Invade mi cuerpo espiritual.

Abrazo los sueños apasionados
De un amanecer desenfrenado,
Que invaden en el umbral de mis ojos.
Tu cuerpo y el mío, enlazados,
Tu alma y la mía, transportadas,
Gritan sin temor nuestro amor.

Eleonora_Freyja


30 de noviembre de 2016

Alguien


Alguien limpia la celda
de la tortura
que no quede la sangre
ni la amargura

alguien pone en los muros
el nombre de ella
ya no cabe en la noche
ninguna estrella

alguien limpia su rabia
con un consejo
y la deja brillante
como un espejo

alguien piensa hasta cuando
alguien camina
suenan lejos las risas
una bocina
y un gallo que propone
su canto en hora
mientras sube la angustia
la voladora

alguien piensa en afuera
que allá no hay plazo
piensa en niños de vida
y en un abrazo

alguien quiso ser justo
no tuvo suerte
es difícil la lucha
contra la muerte

alguien limpia la celda
de la tortura
lava la sangre pero
no la amargura.

Mario Benedetti

29 de noviembre de 2016

El Beso



Voy a contarte un cuento que otras saben.
Las menos como tú jamás supieron.
Era un juego de a dos pues se enfrentaban
un rey hermoso y una reina a besos.
Y érase que ella alegre se moría
como última tecla en cada beso.
Y él riendo tomaba con su boca
un poco de su lengua y de su aliento.
Pasó el verano bajo el puente chino,
sopló el otoño y garuó el invierno,
volvió la primavera y se marchó
detrás de un par de niños aquel juego.
Y érase esa mujer que aún lo amaba,
y moría de pena, pero en serio.
Y érase la tristeza en el ciprés
la hora en que llovía en ese reino.

Delfina Acosta

25 de octubre de 2016

Amor



Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.

Pablo Neruda

10 de marzo de 2016

Sueño



Desgarrada la nube; el arco iris 
brillando ya en el cielo,
y en un fanal de lluvia
y sol el campo envuelto.
Desperté. ¿Quién enturbia
los mágicos cristales de mi sueño?
Mi corazón latía
atónito y disperso.
...¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris!
¡el agua en tus cabellos!...
Y todo en la memoria se perdía
como una pompa de jabón al viento.



Antonio Machado

15 de febrero de 2016

Amor de tarde




Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios

tú con el tizne azul de mi carbónico.



Mario Benedetti

1 de febrero de 2016

Lo inacabable



No tienes tú la culpa si en tus manos 
mi amor se deshojó como una rosa: 
Vendrá la primavera y habrá flores... 
El tronco seco dará nuevas hojas. 

Las lágrimas vertidas se harán perlas 
de un collar nuevo; romperá la sombra 
un sol precioso que dará a las venas 
la savia fresca, loca y bullidora. 

Tú seguirás tu ruta; yo la mía 
y ambos, libertos, como mariposas 
perderemos el polen de las alas 
y hallaremos más polen en la flora. 

Las palabras se secan como ríos 
y los besos se secan como rosas, 
pero por cada muerte siete vidas 
buscan los labios demandando aurora. 

Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera! 
¡Y toda primavera que se esboza 
es un cadáver más que adquiere vida 


y es un capullo más que se deshoja!

Alfonsina Storni

26 de enero de 2016

Nocturno



Deja ese sueño.
Envuélvete
desnuda y blanca, en tu sábana.

Te esperan en el jardín
tras las tapias.

Tus padres mueren, dormidos.
Deja ese sueño.
Anda.

Tras las tapias,
te esperan con un cuchillo.
Vuelve de prisa a tu casa.
Deja ese sueño.
Anda.

En la alcoba de tus padres
entra desnuda, en silencio.

Corre de prisa a las tapias.
Deja ese sueño.
Sáltalas.
Vente.

¿Qué rubí yerve en tus manos
y quema, negro, tu sábana?
Deja ese sueño.
Anda.


… Duérmete.



Rafael Alberti

24 de enero de 2016

Como el toro



Como el toro he nacido para el luto 
y el dolor, como el toro estoy marcado 
por un hierro infernal en el costado 
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto 
todo mi corazón desmesurado, 
y del rostro del beso enamorado, 
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo, 
la lengua en corazón tengo bañada 
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo, 
y dejas mi deseo en una espada, 

como el toro burlado, como el toro.



Miguel Hernández

20 de enero de 2016

Queja



Señor, mi queja es ésta, 
Tú me comprenderás; 
De amor me estoy muriendo, 
Pero no puedo amar. 

Persigo lo perfecto 
En mí y en los demás, 
Persigo lo perfecto 
Para poder amar. 

Me consumo en mi fuego, 
¡Señor, piedad, piedad! 
De amor me estoy muriendo, 
¡Pero no puedo amar!


Alfonsina Storni

18 de enero de 2016

No estés lejos de mí



No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,
porque, no sé decírtelo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.


Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.


Pablo Neruda


17 de enero de 2016

Los rigores del invierno



No es el otoño, no, quien a los árboles
arrebata sus hojas, que son ellos,
son los árboles mismos quienes ceden
sus hojas a los vientos….

Los árboles desdeñan
la estéril pompa del follaje muerto,
y, con viril austeridad, aguardan
desnudos los rigores del invierno.
¡Saben que sólo así la primavera
los vestirá de nuevo!

Alma mía: estos árboles desnudos
sean para ti ejemplo.
Renuncia, como ellos, a lo vano;
despójate, como ellos, de lo viejo.
Si en ti muere una idea, para siempre
arráncala de ti y échala al viento.

¡Porque son los cadáveres de ideas
la estéril pompa del follaje muerto!
No finjas pensamientos que no pienses,
no sientas con fingidos sentimientos.
Antes que así, desnuda,
resiste los rigores del invierno.

¡Que al cabo tornará la primavera
y a ti también te vestirá de nuevo!. 


Enrique Ruiz de la Serna (1887-1956)

13 de enero de 2016

Hagamos un trato




Compañera usted sabe puede contar conmigo, 
no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo.

Si alguna vez advierte que la miro a los ojos,
y una veta de amor reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles ni piense qué delirio,
a pesar de la veta o tal vez porque existe, 
usted puede contar conmigo.

Si otras veces me encuentra huraño sin motivo,
 no piense qué flojera, igual puede contar conmigo 
pero hagamos un trato, 
yo quisiera contar con usted.

Es tan lindo saber que usted existe,
uno se siente vivo y cuando digo esto,
quiero decir contar aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco, 
no ya para que acuda presurosa en mi auxilio, 
sino para saber a ciencia cierta, que usted sabe 
que puede, contar conmigo.


Mario Benedetti

7 de enero de 2016

Yo sé que ver y oír a un triste enfada



Yo sé que ver y oír a un triste enfada,
cuando se viene y va de la alegría, 
como un mar meridiano a una bahía 
a una playa desierta y desolada. 

Lo que he sufrido y nada, todo es nada,
para lo que me queda todavía 
que sufrir, el rigor de esta agonía 
de andar de este cuchillo a aquella espada. 

Me callaré, me apartaré si puedo 
con mi constante pena, instante, plena, 
a donde ni has de oírme ni he de verte. 

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena: 
adiós, amor, adiós, hasta la muerte. 


Miguel Hernández

14 de abril de 2015

Abandonados



Tocamos la noche con las manos
escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,
sobándola como la piel de una oveja negra.

Nos hemos abandonado al desamor,
al desgano de vivir colectando horas en el vacío,
en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir,
intrascendentes,
sin huellas, ni sol, ni explosiones radiantes de claridad.

Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,
sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas,
el hueco de un sacabocados en el pecho,
el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol
que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad
y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha.

¿Cómo volver a recapturar el tiempo?

¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia,
hacerlo retroceder acobardado
por nuestra inquebrantable decisión?

Pero... quién sabe si podremos recapturar el momento
que perdimos.

Nadie puede predecir el pasado
cuando ya quizás no somos los mismos,
cuando ya quizás hemos olvidado
el nombre de la calle donde
alguna vez pudimos encontrarnos.

Gioconda Belli





2 de marzo de 2015

Esta tarde



Ahora quiero amar algo lejano... 
algún hombre divino 

que sea como un ave por lo dulce, 
que haya habido mujeres infinitas 
y sepa de otras tierras, y florezca 
la palabra en sus labios, perfumada: 
suerte de selva virgen bajo el viento... 

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde 
blanda y tranquila como espeso musgo, 
tiembla mi boca y mis dedos finos, 
se deshacen mis trenzas poco a poco. 

Siento un vago rumor... Toda la tierra 
está cantando dulcemente... Lejos 
los bosques se han cargado de corolas, 
desbordan los arroyos de sus cauces 
y las aguas se filtran en la tierra 
así como mis ojos en los ojos 
que estoy soñando embelesada... 

Pero 
ya está bajando el sol de los montes, 
las aves se acurrucan en sus nidos, 
la tarde ha de morir y él está lejos... 
Lejos como este sol que para nunca 
se marcha y me abandona, con las manos 
hundidas en las trenzas, con la boca 
húmeda y temblorosa, con el alma 
sutilizada, ardida en la esperanza 
de este amor infinito que me vuelve 
dulce y hermosa...

Alfonsina Storni