Cosas bonitas

Con las prisas, el camino siempre parece más largo. Pepe

16 de abril de 2014

Ducha

Hacia la ducha vas semidormida,
equilibrando desnudez y toalla,
te observa impúdico el espejo; calla
su tic-tac el reloj, su marcha olvida.

La sombra, que antes te admiró tendida,
ha invitado a la luz, que ahora avasalla
tus miembros pálidos, y al fin estalla
en abrazo de danza retorcida.

El agua te amará, tan blandamente,
como si una caricia transparente
descolgara su adorno hasta los pies.

Y tus manos, pensadas como mías,
transitarán secretas galerías…,
pero, ay, qué triste quedarás después.

Francisco Álvarez Hidalgo

28 de marzo de 2014

Canto II a Teresa


¿Por qué volvéis a la memoria mía,
Tristes recuerdos del placer perdido,
A aumentar la ansiedad y la agonía
De este desierto corazón herido?
¡Ay!, que de aquellas horas de alegría
Le quedó al corazón sólo un gemido,
¡Y el llanto que al dolor los ojos niegan,
Lágrimas son de hiel que el alma anegan!

 

¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas
De juventud, de amor y de ventura,
Regaladas de músicas sonoras,
Adornadas de luz y de hermosura?
Imágenes de oro bullidoras,
Sus alas de carmín y nieve pura,
Al sol de mi esperanza desplegando,
Pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando.

José de Espronceda


18 de marzo de 2014

Insomnio

Imagen de Anka Zuravleva
 
Noche sureña, cálida, callada,
húmeda noche hundida en inquietudes,
noche en que el sueño en languidez eludes
y a los sueños te entregas desvelada.
 
Ya tu costumbre se durmió cansada
en los brazos de sus ineptitudes,
y ese fiero clamor de multitudes
son tus sentidos a la desbandada.
 
Tal vez la mano sin rubor prometa
la gloria del deseo, tan secreta
que tu mente la niega o la rechaza.
 
Espera, que hacia ti marcha mi sombra,
discreta y lúbrica sobre la alfombra,
y a tu impaciente desnudez se abraza.
 
Francisco Álvarez Hidalgo

11 de marzo de 2014

Eras, instante, tan claro...


Eras, instante, tan claro.
Perdidamente te alejas,
dejando erguido al deseo
con sus vagas ansias tercas.

Siento huir bajo el otoño
pálidas aguas sin fuerza,
mientras se olvidan los árboles
de las hojas que desertan.

La llama tuerce su hastío,
sola su viva presencia,
y la lámpara ya duerme
sobre mis ojos en vela.

Cuán lejano todo. Muertas
las rosas que ayer abrieran,
aunque aliente su secreto
por las verdes alamedas.

Bajo tormentas la playa
será soledad de arena
donde el amor yazca en sueños.
La tierra y el mar lo esperan.


Luis Cernuda

20 de febrero de 2014

Primera vez

Imagen sacada de la red
 
Eras entre mis manos, inesperadamente,
como una sombra tímida, como una lluvia blanda,
como un pájaro tibio. Tu mirada inocente
era umbral de sorpresas que cada roce agranda.

Llegaste como un ángel que hubiera tropezado
sobre el borde impreciso de su nube espumosa,
descubriendo paisajes de que nadie le ha hablado,
y anclado en la fragancia de su primera rosa.

Arropada en silencio y en temblores, querías;
ni tu mente en recelo ni tu piel en rechazo;
se solidificaban las viejas fantasías
en genuino despliegue de arrebatado abrazo.

Tus ojos, que en principio de timidez me hablaban,
fueron gritando audacias, y marginé mis frenos;
y te fui desnudando, paso a paso, y doblaban
campanas en tus venas al liberar los senos.

Ah, qué metamorfosis se operó en ese instante.
La cohibida paloma se transformó en halcón,
la gacela, en pantera, y en decidida amante
la mocita que apenas sabía su lección.

Eras entre mis manos, inesperadamente,
deslumbrador relámpago, tormenta de agua y fuego,
no eras pájaro tibio, sino febril serpiente
cuya espiral me estrecha, en seriedad y en juego.

Francisco Álvarez Hidalgo

17 de febrero de 2014

Dame la mano



Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás, 

 porque seremos una danza
en la colina y nada más...


Gabriela Mistral 

5 de febrero de 2014

Bienvenida


Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza

sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.

 Mario Benedetti

28 de enero de 2014

Acaso....



Como atento no más a mi quimera
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía.

Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban la mancha del paisaje.

Y era una lluvia de saetas de oro,
el sol sobre las frondas juveniles;
del amplio río en el caudal sonoro
se miraban los álamos gentiles.

Tras de tanto camino es la primera
vez que miro brotar la primavera,
dije, y después, declamatoriamente:

?¡Cuán tarde ya para la dicha mía!?
Y luego, al caminar, como quien siente
alas de otra ilusión: ?Y todavía
¡yo alcanzaré mi juventud un día!



Antonio Machado

24 de enero de 2014

Ausencia


Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

Jorge Luis Borges

20 de enero de 2014

No intentemos el amor nunca


Aquella noche el mar no tuvo sueño.
Cansado de contar, siempre contar a tantas olas,
quiso vivir hacia lo lejos,
donde supiera alguien de su color amargo.

Con una voz insomne decía cosas vagas,
barcos entrelazados dulcemente
en un fondo de noche,
o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido
viajando hacia nada.

Cantaba tempestades, estruendos desbocados
bajo cielos con sombra,
como la sombra misma,
como la sombra siempre
rencorosa de pájaros estrellas.

Su voz atravesando luces, lluvia, frío,
alcanzaba ciudades elevadas a nubes,
cielo Sereno, Colorado, Glaciar del infierno,
todas puras de nieve o de astros caídos
en sus manos de tierra.

Mas el mar se cansaba de esperar las ciudades.
Allí su amor tan sólo era un pretexto vago
con sonrisa de antaño,
ignorado de todos.

Y con sueño de nuevo se volvió lentamente
adonde nadie
sabe de nadie.
Adonde acaba el mundo.

Luis Cernuda

12 de enero de 2014

Tu piel, mi piel

Imagen sacada de la red

Tu piel, tambor bajo el redoble andante
de mis dedos hambrientos, subrepticios,
tu piel, abierta a mansos ejercicios,
tu piel sobre mi piel itinerante.

Mi piel, penetradora y circundante,
en rastreo de arcanos intersticios,
mi piel, que aprende todos los oficios
y en ti los ejercita desbordante.

Tu piel, mi piel, dos planos superpuestos,
en parte idénticos y en parte opuestos,
piezas diversas de íntimo engranaje.

Tu piel, cargado galeón de plata,
mi piel, arrollador barco pirata
lanzado a toda vela al abordaje.

Francisco Hidalgo

24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad!!!

Es mi deseo para todos vosotros, que la paz y la felicidad  colmen vuestras vidas.


16 de diciembre de 2013

A una dama bizca y hermosa



Si a una parte miraran solamente 
vuestros ojos, ¿cuál parte no abrasaran? 
Y si a diversas partes no miraran, 
se helaran el ocaso o el Oriente. 

El mirar zambo y zurdo es delincuente; 
vuestras luces izquierdas lo declaran, 
pues con mira engañosa nos disparan 
facinorosa luz, dulce y ardiente. 

Lo que no miran ven, y son despojos 
suyos cuantos los ven, y su conquista 
da a l'alma tantos premios como enojos. 

¿Qué ley, pues, mover pudo al mal jurista 
a que, siendo monarcas los dos ojos, 
los llamase vizcondes de la vista?


Francisco de Quevedo 

11 de diciembre de 2013

¿Qué es tu vida, alma mía?



¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?, 
¡Lluvia en el lago! 
¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre? 
¡Viento en la cumbre! 

¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?, 
¡Sombra en la cueva!, 
¡Lluvia en el lago!, 
¡Viento en la cumbre!, 
¡Sombra en la cueva! 

Lágrimas es la lluvia desde el cielo, 
y es el viento sollozo sin partida, 
pesar, la sombra sin ningún consuelo, 
y lluvia y viento y sombra hacen la vida.

Miguel de Unamuno

5 de diciembre de 2013

Amiga, mi larario está vacío



Amiga, mi larario está vacío: 
desde que el fuego del hogar no arde, 
nuestros dioses huyeron ante el frío; 
hoy preside en sus tronos el hastío 
las nupcias del silencio y de la tarde. 

El tiempo destructor no en vano pasa; 
los aleros del patio están en ruinas; 
ya no forman allí su leve casa, 
con paredes convexas de argamasa 
y tapiz del plumón, las golondrinas. 

¡Qué silencio el del piano! Su gemido 
ya no vibra en los ámbitos desiertos; 
los nocturnos y scherzos han huido... 
¡Pobre jaula sin aves! ¡Pobre nido! 
¡Misterioso ataúd de trinos muertos! 

¡Ah, si vieras tu huerto! Ya no hay rosas, 
ni lirios, ni libélulas de seda, 
ni cocuyos de luz, ni mariposas... 
Tiemblan las ramas del rosal, medrosas; 
el viento sopla, la hojarasca rueda. 

Amiga, tu mansión está desierta; 
el musgo verdinegro que decora 
los dinteles ruinosos de la puerta, 
parece una inscripción que dice: ¡Muerta! 
El cierzo pasa, y suspirando: ¡Llora!

Amado Nervo

4 de diciembre de 2013

¡Qué risueño contacto!


¡Qué risueño contacto el de tus ojos, 
ligeros como palomas asustadas a la orilla 
del agua! 
!Qué rápido contacto el de tus ojos 
con mi mirada! 

¿Quién eres tú? !Qué importa! 
A pesar de ti misma, 
hay en tus ojos una breve palabra 
enigmática. 
No quiero saberla. Me gustas 
mirándome de lado, escondida, asustada. 
Así puedo pensar que huyes de algo, 
de mí o de ti, de nada, 
de esas tentaciones que dicen que persiguen 
a la mujer casada.


Jaime Sabines


25 de noviembre de 2013

Mano de obra




A tareas de amor me comprometo
por el solo placer de su ejercicio; 
no aspiro a dignidad ni beneficio,
y al gozo, única norma, me someto.

Trabajo a domicilio, soy discreto,
y la satisfacción es mi servicio;
mi propuesta no exige sacrificio,
pero requiere espíritu y respeto.

Doy preferencia a remodelaciones,
sin rechazar recientes construcciones,
pero aquéllas serán prioridad.

Si la tarea, de índole amatoria,
no resultara asaz satisfactoria,
se hará de nuevo. Aval de calidad.

Francisco Álvarez Hidalgo


15 de noviembre de 2013

Autumnal


En las pálidas tardes 
yerran nubes tranquilas 
en el azul; en las ardientes manos 
se posan las cabezas pensativas. 
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños! 
¡Ah las tristezas íntimas! 
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota, 
tras cuyas ondas trémulas se miran 
los ojos tiernos y húmedos, 
las bocas inundadas de sonrisas, 
las crespas cabelleras 
y los dedos de rosa que acarician! 

En las pálidas tardes 
me cuenta un hada amiga 
las historias secretas 
llenas de poesía; 
lo que cantan los pájaros, 
lo que llevan las brisas, 
lo que vaga en las nieblas, 
lo que sueñan las niñas. 

Una vez sentí el ansia 
de una sed infinita. 
Dije al hada amorosa: 
?Quiero en el alma mía 
tener la aspiración honda, profunda, 
inmensa: luz, calor, aroma, vida. 
Ella me dijo: ?¡Ven!? con el acento 
con que hablaría un arpa. En él había 
un divino aroma de esperanza. 
¡Oh sed del ideal! 
Sobre la cima 
de un monte, a medianoche, 
me mostró las estrellas encendidas. 
Era un jardín de oro 
con pétalos de llama que titilan. 
Exclamé: ?Más... 
La aurora 
vino después. La aurora sonreía, 
con la luz en la frente, 
como la joven tímida 
que abre la reja, y la sorprenden luego 
ciertas curiosas, mágicas pupilas. 
Y dije: ?Más...? Sonriendo 
la celeste hada amiga 
prorrumpió: ?¡Y bien! ¡Las flores! 
Y las flores 
estaban frescas, lindas, 
empapadas de olor: la rosa virgen, 
la blanca margarita, 
la azucena gentil y las volúbiles 
que cuelgan de la rama estremecida. 
Y dije: ?Más... 
El viento 
arrastraba rumores, ecos, risas, 
murmullos misteriosos, aleteos, 
músicas nunca oídas. 

El hada entonces me llevó hasta el velo 
que nos cubre las ansias infinitas, 
la inspiración profunda 
y el alma de las liras. 
Y los rasgó. Allí todo era aurora. 
En el fondo se vía 
un bello rostro de mujer. 
¡Oh; nunca, 
Piérides, diréis las sacras dichas 
que en el alma sintiera! 
Con su vaga sonrisa: 
?¿Más?... ?dijo el hada. 
Y yo tenía entonces 
clavadas las pupilas 
en el azul; y en mis ardientes manos 
se posó mi cabeza pensativa...

Rubén Darío

12 de noviembre de 2013

En qué satisfaga un recelo



Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones veía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste mi corazón deshecho entre tus manos.


Sor Juana Inés de la Cruz



6 de noviembre de 2013

Amor eterno



Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

Gustavo Adolfo Becquer

29 de octubre de 2013

Alma ausente




No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
 
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.  
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
 
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.

La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
 
Federico García Lorca



 

25 de octubre de 2013

Sensual

 
Imagen sacada de la red
 
Sobre la ardiente desnudez resbalas
vibrante el tul de la sensualidad;
revestida del aire, en libertad,
tal que dotada de ligeras alas.

Rígidos los pezones, como balas
a punto de disparo; voluntad
creadora de tal complicidad
que más te entrega cuanto más regalas.

Actitud receptiva y receptora,
que en cada cavidad sorbe y devora,
y lo inflexible en suavidad exprime.

Paréntesis de muslos entreabiertos,
encerrando en firmeza mis injertos,
cómo tu voz entre sonrisas gime.

Francisco Álvarez Hidalgo

 
Aún eres mío, porque no te tuve.
Cuánto tardan, sin ti,
las olas en pasar...

Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.

Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.
 
Antonio Gala

15 de octubre de 2013

¿Qué es la mente?

®Pepe
 
 
No he dormido en toda la noche,
mas en mis sueños has aparecido.
He derramado lágrimas, que más que lágrimas
eran mares que inundaban mi rostro,
espadas que penetraban mi piel.
He recordado momentos, que sólo son tuyos y míos.
Recuerdos que permanecen vivos.
El odio hace la guerra y el amor, descubre un nuevo camino.
Senda que no solo refleja la felicidad, sino también el olvido.
Y si algún día se rompe el camino, el olvido no será olvido,
pues serán los remordimientos de un corazón que ha vivido.
Serán imágenes de tu ser que irán siempre conmigo.
Si hoy lloro no es por pena,
porque en mi interior se ha aglomerado tanto dolor
que tengo que dejártelo ver y decirte; sigues vivo en él.
 


13 de octubre de 2013

Avanza tu oleaje

Imagen sacada de la red.


No necesito más que la marea
de tus manos, llegada y retroceso,
y un rumor incesante como un beso
que no sabe morir y me espolea.

Esta mi arena frágil te bordea
leve y frontal, sin el rigor y el peso
de la roca, que lleva en ella impreso
signo brutal de almena que bloquea.

Abierta me hallarás, granada rosa
siempre primaveral, ni temerosa
ni en veleidad, mas lúbrica y resuelta.

Alza el pecho y avanza tu oleaje,
lanzado galeón al abordaje,
que estoy por ti en mi desnudez envuelta.

Francisco Álvarez Hidalgo

22 de agosto de 2013

Dos cuerpos



Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.
 
Octavio Paz

7 de agosto de 2013

Adios



En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos...
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!
 
Gabriela Mistral






30 de julio de 2013

Reflexiones de un amor

 
 
El día está oscuro, pero yo irradio más luz que nunca. Hoy no hablaremos de amor, ni de lo bello que puede ser el sol. Tengo deseos, tengo ganas de besarte. Mi cabello negro y mis ojos cafés buscan tu mirada, buscan conquistarte. No quiero tiernas palabras, ni romanticismos baratos. Quiero sentirte cerca de mí una vez más, tan sólo para recordar que se siente tenerte entre mis brazos; deseo seducirte y hacerte entender que las estrellas, aún en una tarde sin sol… pueden ser vistas.
 


Mis ojos te buscan, y mis labios desean perderse en tu cuello, sí, quiero perderme en ti…quiero que tú me busques. No hay nada entre tú y yo, pero aun así, aquí estamos…bajo la luz de una luna que ha sido testigo del placer de quererte, del deseo de tenerte.

Tus manos inquietas seducen mis sentidos, y tu piel despierta el más grande deseo de amarte sin razón. Lo nuestro es un amor bohemio, joven y subversivo… que entre más comparte el tiempo, más se nos vuelve una adicción, y sí, la excéntrica forma en que me miras, entre disgusto y placer, entre alegría y angustia, hace que lo nuestro sea diferente.


Tú el color negro, yo el blanco. Tú el agua, yo el aceite, dementes pero tan diferentes. Tan amigos, tan rivales…tan prohibidos pero al final tan iguales. Jugando a ser insensibles y sin corazón, pero escondiendo un sentir. No miraré atrás, tampoco hacía adelante; pues en tus ojos pondré mi mirada para confirmar una vez más este amor cobarde, este placer nocivo de sentir tu cuerpo junto al mío, en este vals de sueños que espero nunca llegue a cambiar.


Anónimo

17 de julio de 2013

Soneto amoroso



 
A fugitivas sombras doy abrazos;
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche y día
con un trasgo que traigo entre mis brazos.

Cuando le quiero más ceñir con lazos,
y viendo mi sudor, se me desvía,
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,
y temas con amor me hacen pedazos.

Voyme a vengar en una imagen vana
que no se aparta de los ojos míos;
búrlame, y de burlarme corre ufana.

Empiézola a seguir, fáltanme bríos;
y como de alcanzarla tengo gana,
hago correr tras ella el llanto en ríos.


Francisco de Quevedo
 
 
 




Tanto es mi amor, por todos mis amores,
que en el jardín de la existencia mía
a verlas marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores.

Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.

Triste fin de un amor, cuando engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.

¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor... cuando se aleja!

Jacinto Benavente

9 de junio de 2013

Amo amor



 
Anda libre en el surco, bate el ala en el viento,
late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento:
¡le tendrás que escuchar!

Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!

Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas.
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar.
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡lo tendrás que hospedar!

Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina:
¡le tendrás que creer!

Te echa venda de lino; tú la venda toleras.
Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras
¡que eso para en morir!


Gabriela Mistral

5 de junio de 2013

Chau número tres

 
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

Mario Benedetti