Cosas bonitas

Con las prisas, el camino siempre parece más largo. Pepe

10 de marzo de 2016

Sueño



Desgarrada la nube; el arco iris 
brillando ya en el cielo,
y en un fanal de lluvia
y sol el campo envuelto.
Desperté. ¿Quién enturbia
los mágicos cristales de mi sueño?
Mi corazón latía
atónito y disperso.
...¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris!
¡el agua en tus cabellos!...
Y todo en la memoria se perdía
como una pompa de jabón al viento.



Antonio Machado

15 de febrero de 2016

Amor de tarde




Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios

tú con el tizne azul de mi carbónico.



Mario Benedetti

1 de febrero de 2016

Lo inacabable



No tienes tú la culpa si en tus manos 
mi amor se deshojó como una rosa: 
Vendrá la primavera y habrá flores... 
El tronco seco dará nuevas hojas. 

Las lágrimas vertidas se harán perlas 
de un collar nuevo; romperá la sombra 
un sol precioso que dará a las venas 
la savia fresca, loca y bullidora. 

Tú seguirás tu ruta; yo la mía 
y ambos, libertos, como mariposas 
perderemos el polen de las alas 
y hallaremos más polen en la flora. 

Las palabras se secan como ríos 
y los besos se secan como rosas, 
pero por cada muerte siete vidas 
buscan los labios demandando aurora. 

Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera! 
¡Y toda primavera que se esboza 
es un cadáver más que adquiere vida 


y es un capullo más que se deshoja!

Alfonsina Storni

26 de enero de 2016

Nocturno



Deja ese sueño.
Envuélvete
desnuda y blanca, en tu sábana.

Te esperan en el jardín
tras las tapias.

Tus padres mueren, dormidos.
Deja ese sueño.
Anda.

Tras las tapias,
te esperan con un cuchillo.
Vuelve de prisa a tu casa.
Deja ese sueño.
Anda.

En la alcoba de tus padres
entra desnuda, en silencio.

Corre de prisa a las tapias.
Deja ese sueño.
Sáltalas.
Vente.

¿Qué rubí yerve en tus manos
y quema, negro, tu sábana?
Deja ese sueño.
Anda.


… Duérmete.



Rafael Alberti

24 de enero de 2016

Como el toro



Como el toro he nacido para el luto 
y el dolor, como el toro estoy marcado 
por un hierro infernal en el costado 
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto 
todo mi corazón desmesurado, 
y del rostro del beso enamorado, 
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo, 
la lengua en corazón tengo bañada 
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo, 
y dejas mi deseo en una espada, 

como el toro burlado, como el toro.



Miguel Hernández

20 de enero de 2016

Queja



Señor, mi queja es ésta, 
Tú me comprenderás; 
De amor me estoy muriendo, 
Pero no puedo amar. 

Persigo lo perfecto 
En mí y en los demás, 
Persigo lo perfecto 
Para poder amar. 

Me consumo en mi fuego, 
¡Señor, piedad, piedad! 
De amor me estoy muriendo, 
¡Pero no puedo amar!


Alfonsina Storni

18 de enero de 2016

No estés lejos de mí



No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,
porque, no sé decírtelo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.


Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.


Pablo Neruda


17 de enero de 2016

Los rigores del invierno



No es el otoño, no, quien a los árboles
arrebata sus hojas, que son ellos,
son los árboles mismos quienes ceden
sus hojas a los vientos….

Los árboles desdeñan
la estéril pompa del follaje muerto,
y, con viril austeridad, aguardan
desnudos los rigores del invierno.
¡Saben que sólo así la primavera
los vestirá de nuevo!

Alma mía: estos árboles desnudos
sean para ti ejemplo.
Renuncia, como ellos, a lo vano;
despójate, como ellos, de lo viejo.
Si en ti muere una idea, para siempre
arráncala de ti y échala al viento.

¡Porque son los cadáveres de ideas
la estéril pompa del follaje muerto!
No finjas pensamientos que no pienses,
no sientas con fingidos sentimientos.
Antes que así, desnuda,
resiste los rigores del invierno.

¡Que al cabo tornará la primavera
y a ti también te vestirá de nuevo!. 


Enrique Ruiz de la Serna (1887-1956)

13 de enero de 2016

Hagamos un trato




Compañera usted sabe puede contar conmigo, 
no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo.

Si alguna vez advierte que la miro a los ojos,
y una veta de amor reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles ni piense qué delirio,
a pesar de la veta o tal vez porque existe, 
usted puede contar conmigo.

Si otras veces me encuentra huraño sin motivo,
 no piense qué flojera, igual puede contar conmigo 
pero hagamos un trato, 
yo quisiera contar con usted.

Es tan lindo saber que usted existe,
uno se siente vivo y cuando digo esto,
quiero decir contar aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco, 
no ya para que acuda presurosa en mi auxilio, 
sino para saber a ciencia cierta, que usted sabe 
que puede, contar conmigo.


Mario Benedetti

7 de enero de 2016

Yo sé que ver y oír a un triste enfada



Yo sé que ver y oír a un triste enfada,
cuando se viene y va de la alegría, 
como un mar meridiano a una bahía 
a una playa desierta y desolada. 

Lo que he sufrido y nada, todo es nada,
para lo que me queda todavía 
que sufrir, el rigor de esta agonía 
de andar de este cuchillo a aquella espada. 

Me callaré, me apartaré si puedo 
con mi constante pena, instante, plena, 
a donde ni has de oírme ni he de verte. 

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena: 
adiós, amor, adiós, hasta la muerte. 


Miguel Hernández

14 de abril de 2015

Abandonados



Tocamos la noche con las manos
escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,
sobándola como la piel de una oveja negra.

Nos hemos abandonado al desamor,
al desgano de vivir colectando horas en el vacío,
en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir,
intrascendentes,
sin huellas, ni sol, ni explosiones radiantes de claridad.

Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,
sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas,
el hueco de un sacabocados en el pecho,
el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol
que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad
y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha.

¿Cómo volver a recapturar el tiempo?

¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia,
hacerlo retroceder acobardado
por nuestra inquebrantable decisión?

Pero... quién sabe si podremos recapturar el momento
que perdimos.

Nadie puede predecir el pasado
cuando ya quizás no somos los mismos,
cuando ya quizás hemos olvidado
el nombre de la calle donde
alguna vez pudimos encontrarnos.

Gioconda Belli





2 de marzo de 2015

Esta tarde



Ahora quiero amar algo lejano... 
algún hombre divino 

que sea como un ave por lo dulce, 
que haya habido mujeres infinitas 
y sepa de otras tierras, y florezca 
la palabra en sus labios, perfumada: 
suerte de selva virgen bajo el viento... 

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde 
blanda y tranquila como espeso musgo, 
tiembla mi boca y mis dedos finos, 
se deshacen mis trenzas poco a poco. 

Siento un vago rumor... Toda la tierra 
está cantando dulcemente... Lejos 
los bosques se han cargado de corolas, 
desbordan los arroyos de sus cauces 
y las aguas se filtran en la tierra 
así como mis ojos en los ojos 
que estoy soñando embelesada... 

Pero 
ya está bajando el sol de los montes, 
las aves se acurrucan en sus nidos, 
la tarde ha de morir y él está lejos... 
Lejos como este sol que para nunca 
se marcha y me abandona, con las manos 
hundidas en las trenzas, con la boca 
húmeda y temblorosa, con el alma 
sutilizada, ardida en la esperanza 
de este amor infinito que me vuelve 
dulce y hermosa...

Alfonsina Storni

3 de febrero de 2015

De invierno



En invernales horas, mirad a Carolina. 
Medio apelotonada, descansa en el sillón, 
envuelta con su abrigo de marta cibelina 
y no lejos del fuego que brilla en el salón. 

El fino angora blanco junto a ella se reclina, 
rozando con su hocico la falda de Aleçón, 
no lejos de las jarras de porcelana china 
que medio oculta un biombo de seda del Japón. 

Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño: 
entro, sin hacer ruido: dejo mi abrigo gris; 
voy a besar su rostro, rosado y halagüeño 

como una rosa roja que fuera flor de lis. 
Abre los ojos; mírame con su mirar risueño, 
y en tanto cae la nieve del cielo de París.

Rubén Darío



22 de enero de 2015

El viento en la isla




El viento es un caballo: 
óyelo cómo corre 
por el mar, por el cielo. 

Quiere llevarme: escucha 
cómo recorre el mundo 
para llevarme lejos. 

Escóndeme en tus brazos 
por esta noche sola, 
mientras la lluvia rompe 
contra el mar y la tierra 
su boca innumerable. 

Escucha como el viento 
me llama galopando 
para llevarme lejos. 

Con tu frente en mi frente, 
con tu boca en mi boca, 
atados nuestros cuerpos 
al amor que nos quema, 
deja que el viento pase 
sin que pueda llevarme. 

Deja que el viento corra 
coronado de espuma, 
que me llame y me busque 
galopando en la sombra, 
mientras yo, sumergido 
bajo tus grandes ojos, 
por esta noche sola 
descansaré, amor mío.


Pablo Neruda

20 de enero de 2015

Amor de tarde



Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.


Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.



Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Mario Benedetti

18 de diciembre de 2014

Epitelio

Empiezo a recordar serenamente
secretos que hasta aquí, nos han traído
ahora que los siempres ya se han ido
los nuncas vivirán eternamente.

Ahora que tus ojos transparentes,
abiertos a la luz, han preferido
dejar que tú epitelio mal herido
barra todo misterio de tu mente,

Qué rabiosa te llevaba hacia el dolor
al escondido paraíso en ese infierno
de abrazar mi frenesí para perderlo.

Y ante el acaso del trémulo pavor,
de transitar por el frío de tu averno,
quise no ser, no estar, para no verlo.


Juan Uceda




12 de diciembre de 2014

Feliz Navidad







Gracias  Abata por tu diseño

9 de diciembre de 2014

Muestras de pésame




   El poeta Francisco Álvarez Hidalgo, natural de los Corrales de Buelna (Cantabria), ha fallecido en accidente de circulación, desde ésta página quiero dar mi más sentido pésame a su familia, os pongo unos enlaces de sus páginas. Que en paz descanse.

http://www.yasminita.com/biohidalgo/biohidalgo.htm



http://poesiadelmomento.com
http://poesiadelmomento.com/postales/indice.html
http://poesiadelmomento.com/breverias/index.html
http://poesiadelmomento.com/erotica/frames.html

Aislamiento



Eres, en parte, una entidad completa,
sujeto indivisible, soberano;
y también eres, como ser humano,
limitación, a los demás sujeta.
 
¿A qué tu reclusión? No eres asceta
confinado al desierto, o ciudadano
de abrupta isla perdida; eres hermano
de quien te vilipendia o te respeta.
 
Aislarse es dimitir de obligaciones
impuestas al nacer, como eslabones
que somos de ecuménica cadena.
 
Vibre tu voz en todos los oídos,
presta atención a cantos y quejidos,
sé campo abierto, no abstraída almena.

Francisco Álvarez Hidalgo





4 de diciembre de 2014

El celaje



¿A dónde fuiste, amor; a dónde fuiste?
Se extinguió en el poniente el manso fuego,
y tú que me decías: "Hasta luego,
volveré por la noche"... ¡No volviste!

¿En que zarzas tu pie divino heriste?
¿Que muro cruel te ensordeció a mi ruego?
¿Que nieve supo congelar tu apego
y a tu memoria hurtar mi imagen triste?

¡Amor, ya no vendrás! En vano, ansioso,
de mi balcón atalayando vivo
el campo verde y el confín brumoso.

Y me finge un celaje fugitivo
nave de luz en que, al final reposo,
va tu dulce fantasma pensativo.

Amado Nervo

26 de noviembre de 2014

Cuerpo de mujer



Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
Te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
Y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros,
y en mi la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirnos te forjé como un arma,
Como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme,
¡Ah, los vasos del pecho! ¡Ah, los ojos de ausencia!
¡Ah, las rosas del pubis! ¡Ah, tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
¡Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces desde la sed eterna sigue,
Y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


Pablo Neruda

25 de noviembre de 2014

Soneto XXIII



En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de La Vega