Cosas bonitas

Con las prisas, el camino siempre parece más largo. Pepe

18 de diciembre de 2014

Epitelio

Empiezo a recordar serenamente
secretos que hasta aquí, nos han traído
ahora que los siempres ya se han ido
los nuncas vivirán eternamente.

Ahora que tus ojos transparentes,
abiertos a la luz, han preferido
dejar que tú epitelio mal herido
barra todo misterio de tu mente,

Qué rabiosa te llevaba hacia el dolor
al escondido paraíso en ese infierno
de abrazar mi frenesí para perderlo.

Y ante el acaso del trémulo pavor,
de transitar por el frío de tu averno,
quise no ser, no estar, para no verlo.


Juan Uceda




12 de diciembre de 2014

Feliz Navidad







Gracias  Abata por tu diseño

9 de diciembre de 2014

Muestras de pésame




   El poeta Francisco Álvarez Hidalgo, natural de los Corrales de Buelna (Cantabria), ha fallecido en accidente de circulación, desde ésta página quiero dar mi más sentido pésame a su familia, os pongo unos enlaces de sus páginas. Que en paz descanse.

http://www.yasminita.com/biohidalgo/biohidalgo.htm



http://poesiadelmomento.com
http://poesiadelmomento.com/postales/indice.html
http://poesiadelmomento.com/breverias/index.html
http://poesiadelmomento.com/erotica/frames.html



Eres, en parte, una entidad completa,
sujeto indivisible, soberano;
y también eres, como ser humano,
limitación, a los demás sujeta.
 
¿A qué tu reclusión? No eres asceta
confinado al desierto, o ciudadano
de abrupta isla perdida; eres hermano
de quien te vilipendia o te respeta.
 
Aislarse es dimitir de obligaciones
impuestas al nacer, como eslabones
que somos de ecuménica cadena.
 
Vibre tu voz en todos los oídos,
presta atención a cantos y quejidos,
sé campo abierto, no abstraída almena.

Francisco Álvarez Hidalgo





4 de diciembre de 2014

El celaje



¿A dónde fuiste, amor; a dónde fuiste?
Se extinguió en el poniente el manso fuego,
y tú que me decías: "Hasta luego,
volveré por la noche"... ¡No volviste!

¿En que zarzas tu pie divino heriste?
¿Que muro cruel te ensordeció a mi ruego?
¿Que nieve supo congelar tu apego
y a tu memoria hurtar mi imagen triste?

¡Amor, ya no vendrás! En vano, ansioso,
de mi balcón atalayando vivo
el campo verde y el confín brumoso.

Y me finge un celaje fugitivo
nave de luz en que, al final reposo,
va tu dulce fantasma pensativo.

Amado Nervo

26 de noviembre de 2014

Cuerpo de mujer



Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
Te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
Y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros,
y en mi la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirnos te forjé como un arma,
Como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme,
¡Ah, los vasos del pecho! ¡Ah, los ojos de ausencia!
¡Ah, las rosas del pubis! ¡Ah, tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
¡Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces desde la sed eterna sigue,
Y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


Pablo Neruda

25 de noviembre de 2014

Soneto XXIII



En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de La Vega

20 de noviembre de 2014

Preludio



Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero
poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.
Acordaré las notas del òrgano severo
al suspirar fragante del pífano de abril.


Madurarán su aroma las pomas otoñales;
la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
exhalarán su fresco perfume los rosales,
bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.


Al grave acorde lento de música y aroma,
la sola y vieja y noble razòn de mi rezar
levantará su vuelo süave de paloma,
y la palabra blanca se elevará al altar.


Antonio Machado

19 de noviembre de 2014

A un sueño



Varia imaginación que, en mil intentos,
A pesar gastas de tu triste dueño
La dulce munición del blando sueño,
Alimentando vanos pensamientos.


Pues traes los espíritus atentos
Sólo a representarme el grave ceño
Del rostro dulcemente zahareño
(Gloriosa suspensión de mis tormentos).


El sueño (autor de representaciones),
En su teatro, sobre el viento armado,
Sombras suele vestir de bulto bello.


Síguele; mostraráte el rostro amado,
Y engañarán un rato tus pasiones
Dos bienes, que serán dormir y vello.


Luis de Góngora y Argote

5 de noviembre de 2014

Procura desmentir los elogios



Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;


éste en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido:


es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;
es un resguardo inútil para el hado;


es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.


Sor Juana Inés de la Cruz

3 de noviembre de 2014

Si tú me olvidas



QUIERO que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.


Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.


Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.


Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.


Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.


Pablo Neruda


Cuando estuve en el mar era marino
este dolor sin prisas.
Dame ahora tu boca:
me la quiero comer con tu sonrisa.


Cuando estuve en el cielo era celeste
este dolor urgente.
Dame ahora tu alma:
quiero clavarle el diente.


No me des nada, amor, no me des nada:
yo te tomo en el viento,
te tomo del arroyo de la sombra,
del giro de la luz y del silencio,


de la piel de las cosas
y de la sangre con que subo al tiempo.
Tú eres un surtidor aunque no quieras
y  yo soy el sediento.


No me hables, si quieres, no me toques,
no me conozcas más, yo ya no existo.
Yo soy sólo la vida que te acosa
y tú eres la muerte que resisto.

Jaime Sabines

2 de octubre de 2014

Cuento de otoño





   Una luna pálida, llena y fría se baña en la mar. Su reflejo de plata dibuja el contorno de los amantes en la orilla. Sopla un suave sur que alborota su melena. Dos cuerpos unidos cubiertos por leves linos. Él la rodea con sus brazos y detiene el tiempo para ella. Ella le dibuja una sonrisa.
   Se consume el tabaco de un cigarrillo y la noche se llena de palabras, de vocablos sin sentido, porque están huecas, son vanas y vacías. Ella tiembla y él se desabrocha la camisa. Muestra convencido el pecho desnudo y coloca suavemente la mano de ella sobre su torso. Ella le mira y llora con lagrimas secas que ruedan hacia adentro y van dejando un surco de sal. Él ronronea por una caricia y el deseo de ella estalla en mil pedazos, se rompe, entrecorta su respiración y encadena el dolor en su vientre.
   La noche se llena con una sola palabra: Miedo. Y ella que nunca pidió nada, que dio sin recibir a cambio, por fin comprende que tras años de caminar a su lado él solo vaciaba su cuerpo y ella nunca pudo llenar su alma.

Anónimo

22 de septiembre de 2014

Sed de tí

Imagen sacada de la red

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.


Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas......

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.


Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.


Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.


El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.


Pablo Neruda

16 de septiembre de 2014

La sed de tí

10 de agosto de 2014

Boca de llanto

 
 
Boca de llanto, me llaman
tus pupilas negras,
me reclaman. Tus labios
sin ti me besan.
¡Cómo has podido tener
la misma mirada negra
con esos ojos
que ahora llevas!

Sonreíste. ¡Qué silencio,
qué falta de fiesta!
¡Cómo me puse a buscarte
en tu sonrisa, cabeza
de tierra,
labios de tristeza!

No lloras, no llorarías
aunque quisieras;
tienes el rostro apagado
de las ciegas.

Puedes reír. Yo te dejo
reír, aunque no puedas.
 
Jaime Sabines

8 de agosto de 2014

Añoranza

Sacada de la página del autor.

 
Añorarte a diario es mi tarea,
envidiable quehacer el que mantengo;
de la mente al sentido voy y vengo,
te piensa aquélla y éste te desea.

Mi imperceptible abrazo te bordea,
e indefinidamente te retengo
para obtener de ti lo que no obtengo,
contacto, impulso, todo pura idea.

De mis dos corazones, el primero
no cesa de sangrar, mientras espero
la fecha en que el destino nos reúna.

El otro corazón, el subalterno,
late también por ti, tiene su infierno
de inútil rigidez inoportuna.

Francisco Álvarez Hidalgo

9 de julio de 2014

Momentos



  • Sólo lee y déjate llevar, siente la avidez y la profunda necesidad de tocar, usa tu imaginación y.... tras leerlo cierra tus cautivadores ojos oscuros y deja que mis palabras te acaricien.
    Estoy a tu lado. Percibo el olor especiado de tu piel. Siente mis manos quitándote la chaqueta y mis dedos enredando en el nudo de tu corbata.... Me gusta juguetear con ella, la deslizo por mi cuello, dejo que me beses. Mi cuerpo llama al tuyo.
    Mis uñas curiosas desabrochan los botones de tu camisa, dibujan caracolas de mar en tu pecho y tu vientre. La rigidez de tu sólido cuerpo no puede evitar que me aferre a tus hombros, ansiosa y desesperada por sentirte. Mi aliento calienta tu nuca y mi boca, ávida, recorre tu cuello.... Sujeto tu pelo mientras mi pulgar se detiene acariaciando tus labios. Mi lengua aprende todos sus ángulos. Me detengo en tu boca, llena y expresiva, creada para dar besos largos y abrasadores. Las lenguas se unen y se aprenden, se incendian los cuerpos. Los dientes delimitan fronteras que deseamos romper, los sabores se mezclan, la piel brilla, el pecho jadea... Las manos tiemblan, se deslizan sinuosas por tu espalda, cierro los ojos y la memorizo. Siento la tibia suavidad de tus pezones erectos, los dibujo con mi lengua, trazo círculos concéntricos y los lamo, los acaricio. Un torrente de fuego recorre mis venas. Percibo un deseo voraz en tus profundidades oscuras. Me gusta el olor de tu piel, el sabor de tus besos, las lineas que delimitan tu ser, la curva de tus hombros Siento tu virilidad contra mi cuerpo, crece, me llama, solicita mis caricias, arde, quiere mis labios a su lado y mi lengua descubriéndola. Jadeas cuando deslizo mi mano desde el pecho a la cintura... cuando me detengo en la cara interna de tus muslos y espero. Contraes todos tus músculos.....
    Por hoy es suficiente. La atracción que despiertas en mí va contra la razón. ¡Hace tanto tiempo que no me atrevo a cerrar los ojos con un hombre a mi lado! Te deseo con desesperación. Tal vez mañana continúe el relato e imagine cómo acaba.


    Anónimo

Costa de Laredo en Cantabria (España)

Después de todo -pero después de todo-
sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de la muerte en el mundo.

Gloria degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos.

A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadenaste sed,
clavaste el corazón a un muro.

Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto
y el que se muere y mata a menudo.

Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.
Jaime Sabines

12 de junio de 2014

Mis interiores



El duende de tu deseo se asoma a mi ventana, está abierta esperándote, te siento cerca, cada vez más. Levantas las sábanas y me encuentras desnuda. Tu mirada lasciva me despierta. Gimo al sentir una mano cálida y fuerte que se desliza hacia mi cadera,mi cuerpo está enfebrecido por la necesidad. Nunca experimenté algo tan maravillosos como la sensación de tu cuerpo, deliciosamente duro, moviéndose sinuosamente contra el mío. El deseo se acrecienta. Recuerdo besos salvajes y ardientes y sin embargo extrañamente tiernos. Disfruto del agradable sabor de tu piel y saboreo la delicia de tu boca. Siento la contracción de tus músculos bajo mis manos. Te contemplo con avidez evidente. Seré tuya, susurro mientras nuestros cuerpos ruedan sin dejar de abrazarnos y tendida de espaldas te siento sobre mí. Me recorres con una mirada hambrienta y alzas tus manos hasta cubrir mis pechos. Me incitas con tus besos, muerdes mis labios ansiando mi lengua. Un suspiro escapa de mi garganta cuando tu mano se acerca para dibujar el costado de mi cuerpo y se pierde en su centro. Tus dedos me acarician, me penetran y hacen que arda, trazan círculos avivando un fuego que amenaza con consumirme. Abandonas mi boca por un instante, sólo para que pueda decirte cuánto te deseo. Deseo tenerte dentro y compartir contigo toda mi intimidad, me muerdo los labios con impaciencia. Hay heridas que se curan pronto, mas las cicatrices que dejas en mi cuerpo son eternas, nada ni nadie puede evitar que mi mente viaje a tu lado y se deje acariciar por tí. Me pongo de puntillas, quiero ver tus ojos frente a los míos. Me arden los labios por el deseo de besarte y me duelen las manos por el ansia de cariciar tu cuerpo. He despertado la bestia hambrienta que moraba en tu interior, esa parte tuya que ruge y me devora de la cabeza a los pies, centímetro a centímetro. Y me enloquece. Tu pecho se arquea para acoplarse en mi espalda, tus dedos trazan lineas infinitas en mi vientre. Pasas la noche conmigo, me abrazas y cuidas que mi sueño no se vea alterado por nadie. Me proteges. Y con las primeras luces del alba desapareces. Y quedo esperando que la misma armonía, con la que rectas y curvas se ordenan para crear tus proyectos, se detenga en tu mano para que me regales tus pensamientos.

Anónimo

11 de junio de 2014

Casida de la muchacha dorada



La muchacha dorada
se bañaba en el agua
y el agua se doraba.

Las algas y las ramas
en sombra la asombraban
y el ruiseñor cantaba
por la muchacha blanca.

Vino la noche clara,
turbia de plata mata,
con peladas montañas
bajo la brisa parda.

La muchacha mojada
era blanca en el agua,
y el agua, llamarada.

Vino el alba sin mancha,
con mil caras de vaca,
yerta y amortajada
con heladas guirnaldas.

La muchacha de lágrimas
se bañaba entre llamas,
y el ruiseñor lloraba
con las alas quemadas.

La muchacha dorada
era una blanca garza
y el agua la doraba.


Federico García Lorca



31 de mayo de 2014

Íntima locura

 
Fotografía copiada de la página del autor
Joven, esposa y madre: qué distante
tu beso respetable en la mejilla;
¿cómo explicar que el roce en la rodilla
más que fortuito fue intención galante?

¿Cómo, desde mi verso vacilante,
decirte que en mí llevo una semilla
con vocación fecunda de gavilla,
de amigo transformándose en amante?

Joven y madre, descuidada esposa,
desencantada de uno, y jubilosa
por quienes reproducen tu figura.

Dejé tus labios de mis besos llenos,
abrí tu blusa, acaricié tus senos,
y aún no conoces mi íntima locura.
Francisco Álvarez Hidalgo

28 de mayo de 2014

La Boca



Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.
Miguel Hernández


21 de mayo de 2014

Ayer



Ayer pasó el pasado lentamente
con su vacilación definitiva
sabiéndote infeliz y a la deriva
con tus dudas selladas en la frente

ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente

ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre/
con su huella de espanto y de reproche

fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche.

 Mario Benedetti

20 de mayo de 2014

Veré por tí

 
 
«Me desconozco», dices; mas mira, ten por cierto
que a conocerse empieza el hombre cuando clama
«me desconozco», y llora;
entonces a sus ojos el corazón abierto
descubre de su vida la verdadera trama;
entonces es su aurora.

No, nadie se conoce, hasta que no le toca
La luz de un alma hermana que de lo eterno llega
y el fondo le ilumina;
tus íntimos sentires florecen en mi boca,
tu vista está en mis ojos, mira por mí, mi ciega,
mira por mí y camina.

«Estoy ciega», me dices; apóyate en mi brazo
y alumbra con tus ojos nuestra escabrosa senda
perdida en lo futuro;
veré por ti, confía; tu vista es este lazo
que a ti me ató, mis ojos son para ti la prenda
de un caminar seguro.

¿Qué importa que los tuyos no vean el camino,
si dan luz a los míos y me lo alumbran todo
con su tranquila lumbre?
Apóyate en mis hombros, confíate al Destino,
Veré por ti, mi ciega, te apartaré del lodo,
te llevaré a la cumbre.

Y allí, en la luz envuelta, se te abrirán los ojos,
Verás cómo esta senda tras de nosotros lejos,
se pierde en lontananza
y en ella de esta vida los míseros despojos,
y abrírsenos radiante del cielo a los reflejos
lo que es hoy esperanza.
 
Miguel de Unamuno
 
 


 
Subes centelleante de labios y de ojeras!
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.

Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; mi beso que es credo sagrado!

Espíritu en el horópter que pasa
¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!

¿Algún penitente silencio siniestro?
¿Tú acaso lo escuchas? Inocente flor!
... Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
el Amor es un Cristo pecador!


César Vallejo

16 de abril de 2014

Ducha

Hacia la ducha vas semidormida,
equilibrando desnudez y toalla,
te observa impúdico el espejo; calla
su tic-tac el reloj, su marcha olvida.

La sombra, que antes te admiró tendida,
ha invitado a la luz, que ahora avasalla
tus miembros pálidos, y al fin estalla
en abrazo de danza retorcida.

El agua te amará, tan blandamente,
como si una caricia transparente
descolgara su adorno hasta los pies.

Y tus manos, pensadas como mías,
transitarán secretas galerías…,
pero, ay, qué triste quedarás después.

Francisco Álvarez Hidalgo

28 de marzo de 2014

Canto II a Teresa


¿Por qué volvéis a la memoria mía,
Tristes recuerdos del placer perdido,
A aumentar la ansiedad y la agonía
De este desierto corazón herido?
¡Ay!, que de aquellas horas de alegría
Le quedó al corazón sólo un gemido,
¡Y el llanto que al dolor los ojos niegan,
Lágrimas son de hiel que el alma anegan!

 

¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas
De juventud, de amor y de ventura,
Regaladas de músicas sonoras,
Adornadas de luz y de hermosura?
Imágenes de oro bullidoras,
Sus alas de carmín y nieve pura,
Al sol de mi esperanza desplegando,
Pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando.

José de Espronceda


18 de marzo de 2014

Insomnio

Imagen de Anka Zuravleva
 
Noche sureña, cálida, callada,
húmeda noche hundida en inquietudes,
noche en que el sueño en languidez eludes
y a los sueños te entregas desvelada.
 
Ya tu costumbre se durmió cansada
en los brazos de sus ineptitudes,
y ese fiero clamor de multitudes
son tus sentidos a la desbandada.
 
Tal vez la mano sin rubor prometa
la gloria del deseo, tan secreta
que tu mente la niega o la rechaza.
 
Espera, que hacia ti marcha mi sombra,
discreta y lúbrica sobre la alfombra,
y a tu impaciente desnudez se abraza.
 
Francisco Álvarez Hidalgo

11 de marzo de 2014

Eras, instante, tan claro...


Eras, instante, tan claro.
Perdidamente te alejas,
dejando erguido al deseo
con sus vagas ansias tercas.

Siento huir bajo el otoño
pálidas aguas sin fuerza,
mientras se olvidan los árboles
de las hojas que desertan.

La llama tuerce su hastío,
sola su viva presencia,
y la lámpara ya duerme
sobre mis ojos en vela.

Cuán lejano todo. Muertas
las rosas que ayer abrieran,
aunque aliente su secreto
por las verdes alamedas.

Bajo tormentas la playa
será soledad de arena
donde el amor yazca en sueños.
La tierra y el mar lo esperan.


Luis Cernuda

20 de febrero de 2014

Primera vez

Imagen sacada de la red
 
Eras entre mis manos, inesperadamente,
como una sombra tímida, como una lluvia blanda,
como un pájaro tibio. Tu mirada inocente
era umbral de sorpresas que cada roce agranda.

Llegaste como un ángel que hubiera tropezado
sobre el borde impreciso de su nube espumosa,
descubriendo paisajes de que nadie le ha hablado,
y anclado en la fragancia de su primera rosa.

Arropada en silencio y en temblores, querías;
ni tu mente en recelo ni tu piel en rechazo;
se solidificaban las viejas fantasías
en genuino despliegue de arrebatado abrazo.

Tus ojos, que en principio de timidez me hablaban,
fueron gritando audacias, y marginé mis frenos;
y te fui desnudando, paso a paso, y doblaban
campanas en tus venas al liberar los senos.

Ah, qué metamorfosis se operó en ese instante.
La cohibida paloma se transformó en halcón,
la gacela, en pantera, y en decidida amante
la mocita que apenas sabía su lección.

Eras entre mis manos, inesperadamente,
deslumbrador relámpago, tormenta de agua y fuego,
no eras pájaro tibio, sino febril serpiente
cuya espiral me estrecha, en seriedad y en juego.

Francisco Álvarez Hidalgo

17 de febrero de 2014

Dame la mano



Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás, 

 porque seremos una danza
en la colina y nada más...


Gabriela Mistral 

5 de febrero de 2014

Bienvenida


Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza

sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.

 Mario Benedetti