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9 de diciembre de 2014

Aislamiento



Eres, en parte, una entidad completa,
sujeto indivisible, soberano;
y también eres, como ser humano,
limitación, a los demás sujeta.
 
¿A qué tu reclusión? No eres asceta
confinado al desierto, o ciudadano
de abrupta isla perdida; eres hermano
de quien te vilipendia o te respeta.
 
Aislarse es dimitir de obligaciones
impuestas al nacer, como eslabones
que somos de ecuménica cadena.
 
Vibre tu voz en todos los oídos,
presta atención a cantos y quejidos,
sé campo abierto, no abstraída almena.

Francisco Álvarez Hidalgo





Aislamiento



Eres, en parte, una entidad completa,
sujeto indivisible, soberano;
y también eres, como ser humano,
limitación, a los demás sujeta.
 
¿A qué tu reclusión? No eres asceta
confinado al desierto, o ciudadano
de abrupta isla perdida; eres hermano
de quien te vilipendia o te respeta.
 
Aislarse es dimitir de obligaciones
impuestas al nacer, como eslabones
que somos de ecuménica cadena.
 
Vibre tu voz en todos los oídos,
presta atención a cantos y quejidos,
sé campo abierto, no abstraída almena.

Francisco Álvarez Hidalgo





16 de septiembre de 2014

La sed de tí

Imagen sacada de la red


Francisco Álvarez Hidalgo

La sed de tí

Imagen sacada de la red


Francisco Álvarez Hidalgo

8 de agosto de 2014

Añoranza

Sacada de la página del autor.

 
Añorarte a diario es mi tarea,
envidiable quehacer el que mantengo;
de la mente al sentido voy y vengo,
te piensa aquélla y éste te desea.

Mi imperceptible abrazo te bordea,
e indefinidamente te retengo
para obtener de ti lo que no obtengo,
contacto, impulso, todo pura idea.

De mis dos corazones, el primero
no cesa de sangrar, mientras espero
la fecha en que el destino nos reúna.

El otro corazón, el subalterno,
late también por ti, tiene su infierno
de inútil rigidez inoportuna.

Francisco Álvarez Hidalgo

Añoranza

Sacada de la página del autor.

 
Añorarte a diario es mi tarea,
envidiable quehacer el que mantengo;
de la mente al sentido voy y vengo,
te piensa aquélla y éste te desea.

Mi imperceptible abrazo te bordea,
e indefinidamente te retengo
para obtener de ti lo que no obtengo,
contacto, impulso, todo pura idea.

De mis dos corazones, el primero
no cesa de sangrar, mientras espero
la fecha en que el destino nos reúna.

El otro corazón, el subalterno,
late también por ti, tiene su infierno
de inútil rigidez inoportuna.

Francisco Álvarez Hidalgo

31 de mayo de 2014

Íntima locura

 
Fotografía copiada de la página del autor
Joven, esposa y madre: qué distante
tu beso respetable en la mejilla;
¿cómo explicar que el roce en la rodilla
más que fortuito fue intención galante?

¿Cómo, desde mi verso vacilante,
decirte que en mí llevo una semilla
con vocación fecunda de gavilla,
de amigo transformándose en amante?

Joven y madre, descuidada esposa,
desencantada de uno, y jubilosa
por quienes reproducen tu figura.

Dejé tus labios de mis besos llenos,
abrí tu blusa, acaricié tus senos,
y aún no conoces mi íntima locura.
Francisco Álvarez Hidalgo

16 de abril de 2014

Ducha

Hacia la ducha vas semidormida,
equilibrando desnudez y toalla,
te observa impúdico el espejo; calla
su tic-tac el reloj, su marcha olvida.

La sombra, que antes te admiró tendida,
ha invitado a la luz, que ahora avasalla
tus miembros pálidos, y al fin estalla
en abrazo de danza retorcida.

El agua te amará, tan blandamente,
como si una caricia transparente
descolgara su adorno hasta los pies.

Y tus manos, pensadas como mías,
transitarán secretas galerías…,
pero, ay, qué triste quedarás después.

Francisco Álvarez Hidalgo

Ducha

Hacia la ducha vas semidormida,
equilibrando desnudez y toalla,
te observa impúdico el espejo; calla
su tic-tac el reloj, su marcha olvida.

La sombra, que antes te admiró tendida,
ha invitado a la luz, que ahora avasalla
tus miembros pálidos, y al fin estalla
en abrazo de danza retorcida.

El agua te amará, tan blandamente,
como si una caricia transparente
descolgara su adorno hasta los pies.

Y tus manos, pensadas como mías,
transitarán secretas galerías…,
pero, ay, qué triste quedarás después.

Francisco Álvarez Hidalgo

18 de marzo de 2014

Insomnio

Imagen de Anka Zuravleva
 
Noche sureña, cálida, callada,
húmeda noche hundida en inquietudes,
noche en que el sueño en languidez eludes
y a los sueños te entregas desvelada.
 
Ya tu costumbre se durmió cansada
en los brazos de sus ineptitudes,
y ese fiero clamor de multitudes
son tus sentidos a la desbandada.
 
Tal vez la mano sin rubor prometa
la gloria del deseo, tan secreta
que tu mente la niega o la rechaza.
 
Espera, que hacia ti marcha mi sombra,
discreta y lúbrica sobre la alfombra,
y a tu impaciente desnudez se abraza.
 
Francisco Álvarez Hidalgo

Insomnio

Imagen de Anka Zuravleva
 
Noche sureña, cálida, callada,
húmeda noche hundida en inquietudes,
noche en que el sueño en languidez eludes
y a los sueños te entregas desvelada.
 
Ya tu costumbre se durmió cansada
en los brazos de sus ineptitudes,
y ese fiero clamor de multitudes
son tus sentidos a la desbandada.
 
Tal vez la mano sin rubor prometa
la gloria del deseo, tan secreta
que tu mente la niega o la rechaza.
 
Espera, que hacia ti marcha mi sombra,
discreta y lúbrica sobre la alfombra,
y a tu impaciente desnudez se abraza.
 
Francisco Álvarez Hidalgo

20 de febrero de 2014

Primera vez

Imagen sacada de la red
 
Eras entre mis manos, inesperadamente,
como una sombra tímida, como una lluvia blanda,
como un pájaro tibio. Tu mirada inocente
era umbral de sorpresas que cada roce agranda.

Llegaste como un ángel que hubiera tropezado
sobre el borde impreciso de su nube espumosa,
descubriendo paisajes de que nadie le ha hablado,
y anclado en la fragancia de su primera rosa.

Arropada en silencio y en temblores, querías;
ni tu mente en recelo ni tu piel en rechazo;
se solidificaban las viejas fantasías
en genuino despliegue de arrebatado abrazo.

Tus ojos, que en principio de timidez me hablaban,
fueron gritando audacias, y marginé mis frenos;
y te fui desnudando, paso a paso, y doblaban
campanas en tus venas al liberar los senos.

Ah, qué metamorfosis se operó en ese instante.
La cohibida paloma se transformó en halcón,
la gacela, en pantera, y en decidida amante
la mocita que apenas sabía su lección.

Eras entre mis manos, inesperadamente,
deslumbrador relámpago, tormenta de agua y fuego,
no eras pájaro tibio, sino febril serpiente
cuya espiral me estrecha, en seriedad y en juego.

Francisco Álvarez Hidalgo

Primera vez

Imagen sacada de la red
 
Eras entre mis manos, inesperadamente,
como una sombra tímida, como una lluvia blanda,
como un pájaro tibio. Tu mirada inocente
era umbral de sorpresas que cada roce agranda.

Llegaste como un ángel que hubiera tropezado
sobre el borde impreciso de su nube espumosa,
descubriendo paisajes de que nadie le ha hablado,
y anclado en la fragancia de su primera rosa.

Arropada en silencio y en temblores, querías;
ni tu mente en recelo ni tu piel en rechazo;
se solidificaban las viejas fantasías
en genuino despliegue de arrebatado abrazo.

Tus ojos, que en principio de timidez me hablaban,
fueron gritando audacias, y marginé mis frenos;
y te fui desnudando, paso a paso, y doblaban
campanas en tus venas al liberar los senos.

Ah, qué metamorfosis se operó en ese instante.
La cohibida paloma se transformó en halcón,
la gacela, en pantera, y en decidida amante
la mocita que apenas sabía su lección.

Eras entre mis manos, inesperadamente,
deslumbrador relámpago, tormenta de agua y fuego,
no eras pájaro tibio, sino febril serpiente
cuya espiral me estrecha, en seriedad y en juego.

Francisco Álvarez Hidalgo

12 de enero de 2014

Tu piel, mi piel

Imagen sacada de la red

Tu piel, tambor bajo el redoble andante
de mis dedos hambrientos, subrepticios,
tu piel, abierta a mansos ejercicios,
tu piel sobre mi piel itinerante.

Mi piel, penetradora y circundante,
en rastreo de arcanos intersticios,
mi piel, que aprende todos los oficios
y en ti los ejercita desbordante.

Tu piel, mi piel, dos planos superpuestos,
en parte idénticos y en parte opuestos,
piezas diversas de íntimo engranaje.

Tu piel, cargado galeón de plata,
mi piel, arrollador barco pirata
lanzado a toda vela al abordaje.

Francisco Hidalgo

Tu piel, mi piel

Imagen sacada de la red

Tu piel, tambor bajo el redoble andante
de mis dedos hambrientos, subrepticios,
tu piel, abierta a mansos ejercicios,
tu piel sobre mi piel itinerante.

Mi piel, penetradora y circundante,
en rastreo de arcanos intersticios,
mi piel, que aprende todos los oficios
y en ti los ejercita desbordante.

Tu piel, mi piel, dos planos superpuestos,
en parte idénticos y en parte opuestos,
piezas diversas de íntimo engranaje.

Tu piel, cargado galeón de plata,
mi piel, arrollador barco pirata
lanzado a toda vela al abordaje.

Francisco Hidalgo

25 de noviembre de 2013

Mano de obra




A tareas de amor me comprometo
por el solo placer de su ejercicio; 
no aspiro a dignidad ni beneficio,
y al gozo, única norma, me someto.

Trabajo a domicilio, soy discreto,
y la satisfacción es mi servicio;
mi propuesta no exige sacrificio,
pero requiere espíritu y respeto.

Doy preferencia a remodelaciones,
sin rechazar recientes construcciones,
pero aquéllas serán prioridad.

Si la tarea, de índole amatoria,
no resultara asaz satisfactoria,
se hará de nuevo. Aval de calidad.

Francisco Álvarez Hidalgo


Mano de obra




A tareas de amor me comprometo
por el solo placer de su ejercicio; 
no aspiro a dignidad ni beneficio,
y al gozo, única norma, me someto.

Trabajo a domicilio, soy discreto,
y la satisfacción es mi servicio;
mi propuesta no exige sacrificio,
pero requiere espíritu y respeto.

Doy preferencia a remodelaciones,
sin rechazar recientes construcciones,
pero aquéllas serán prioridad.

Si la tarea, de índole amatoria,
no resultara asaz satisfactoria,
se hará de nuevo. Aval de calidad.

Francisco Álvarez Hidalgo


25 de octubre de 2013

Sensual

 
Imagen sacada de la red
 
Sobre la ardiente desnudez resbalas
vibrante el tul de la sensualidad;
revestida del aire, en libertad,
tal que dotada de ligeras alas.

Rígidos los pezones, como balas
a punto de disparo; voluntad
creadora de tal complicidad
que más te entrega cuanto más regalas.

Actitud receptiva y receptora,
que en cada cavidad sorbe y devora,
y lo inflexible en suavidad exprime.

Paréntesis de muslos entreabiertos,
encerrando en firmeza mis injertos,
cómo tu voz entre sonrisas gime.

Francisco Álvarez Hidalgo

13 de octubre de 2013

Avanza tu oleaje

Imagen sacada de la red.


No necesito más que la marea
de tus manos, llegada y retroceso,
y un rumor incesante como un beso
que no sabe morir y me espolea.

Esta mi arena frágil te bordea
leve y frontal, sin el rigor y el peso
de la roca, que lleva en ella impreso
signo brutal de almena que bloquea.

Abierta me hallarás, granada rosa
siempre primaveral, ni temerosa
ni en veleidad, mas lúbrica y resuelta.

Alza el pecho y avanza tu oleaje,
lanzado galeón al abordaje,
que estoy por ti en mi desnudez envuelta.

Francisco Álvarez Hidalgo

Avanza tu oleaje

Imagen sacada de la red.


No necesito más que la marea
de tus manos, llegada y retroceso,
y un rumor incesante como un beso
que no sabe morir y me espolea.

Esta mi arena frágil te bordea
leve y frontal, sin el rigor y el peso
de la roca, que lleva en ella impreso
signo brutal de almena que bloquea.

Abierta me hallarás, granada rosa
siempre primaveral, ni temerosa
ni en veleidad, mas lúbrica y resuelta.

Alza el pecho y avanza tu oleaje,
lanzado galeón al abordaje,
que estoy por ti en mi desnudez envuelta.

Francisco Álvarez Hidalgo