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2 de octubre de 2014

Cuento de otoño





   Una luna pálida, llena y fría se baña en la mar. Su reflejo de plata dibuja el contorno de los amantes en la orilla. Sopla un suave sur que alborota su melena. Dos cuerpos unidos cubiertos por leves linos. Él la rodea con sus brazos y detiene el tiempo para ella. Ella le dibuja una sonrisa.
   Se consume el tabaco de un cigarrillo y la noche se llena de palabras, de vocablos sin sentido, porque están huecas, son vanas y vacías. Ella tiembla y él se desabrocha la camisa. Muestra convencido el pecho desnudo y coloca suavemente la mano de ella sobre su torso. Ella le mira y llora con lagrimas secas que ruedan hacia adentro y van dejando un surco de sal. Él ronronea por una caricia y el deseo de ella estalla en mil pedazos, se rompe, entrecorta su respiración y encadena el dolor en su vientre.
   La noche se llena con una sola palabra: Miedo. Y ella que nunca pidió nada, que dio sin recibir a cambio, por fin comprende que tras años de caminar a su lado él solo vaciaba su cuerpo y ella nunca pudo llenar su alma.

Anónimo

Cuento de otoño





   Una luna pálida, llena y fría se baña en la mar. Su reflejo de plata dibuja el contorno de los amantes en la orilla. Sopla un suave sur que alborota su melena. Dos cuerpos unidos cubiertos por leves linos. Él la rodea con sus brazos y detiene el tiempo para ella. Ella le dibuja una sonrisa.
   Se consume el tabaco de un cigarrillo y la noche se llena de palabras, de vocablos sin sentido, porque están huecas, son vanas y vacías. Ella tiembla y él se desabrocha la camisa. Muestra convencido el pecho desnudo y coloca suavemente la mano de ella sobre su torso. Ella le mira y llora con lagrimas secas que ruedan hacia adentro y van dejando un surco de sal. Él ronronea por una caricia y el deseo de ella estalla en mil pedazos, se rompe, entrecorta su respiración y encadena el dolor en su vientre.
   La noche se llena con una sola palabra: Miedo. Y ella que nunca pidió nada, que dio sin recibir a cambio, por fin comprende que tras años de caminar a su lado él solo vaciaba su cuerpo y ella nunca pudo llenar su alma.

Anónimo

9 de julio de 2014

Momentos



  • Sólo lee y déjate llevar, siente la avidez y la profunda necesidad de tocar, usa tu imaginación y.... tras leerlo cierra tus cautivadores ojos oscuros y deja que mis palabras te acaricien.
    Estoy a tu lado. Percibo el olor especiado de tu piel. Siente mis manos quitándote la chaqueta y mis dedos enredando en el nudo de tu corbata.... Me gusta juguetear con ella, la deslizo por mi cuello, dejo que me beses. Mi cuerpo llama al tuyo.
    Mis uñas curiosas desabrochan los botones de tu camisa, dibujan caracolas de mar en tu pecho y tu vientre. La rigidez de tu sólido cuerpo no puede evitar que me aferre a tus hombros, ansiosa y desesperada por sentirte. Mi aliento calienta tu nuca y mi boca, ávida, recorre tu cuello.... Sujeto tu pelo mientras mi pulgar se detiene acariaciando tus labios. Mi lengua aprende todos sus ángulos. Me detengo en tu boca, llena y expresiva, creada para dar besos largos y abrasadores. Las lenguas se unen y se aprenden, se incendian los cuerpos. Los dientes delimitan fronteras que deseamos romper, los sabores se mezclan, la piel brilla, el pecho jadea... Las manos tiemblan, se deslizan sinuosas por tu espalda, cierro los ojos y la memorizo. Siento la tibia suavidad de tus pezones erectos, los dibujo con mi lengua, trazo círculos concéntricos y los lamo, los acaricio. Un torrente de fuego recorre mis venas. Percibo un deseo voraz en tus profundidades oscuras. Me gusta el olor de tu piel, el sabor de tus besos, las lineas que delimitan tu ser, la curva de tus hombros Siento tu virilidad contra mi cuerpo, crece, me llama, solicita mis caricias, arde, quiere mis labios a su lado y mi lengua descubriéndola. Jadeas cuando deslizo mi mano desde el pecho a la cintura... cuando me detengo en la cara interna de tus muslos y espero. Contraes todos tus músculos.....
    Por hoy es suficiente. La atracción que despiertas en mí va contra la razón. ¡Hace tanto tiempo que no me atrevo a cerrar los ojos con un hombre a mi lado! Te deseo con desesperación. Tal vez mañana continúe el relato e imagine cómo acaba.


    Anónimo

Momentos



  • Sólo lee y déjate llevar, siente la avidez y la profunda necesidad de tocar, usa tu imaginación y.... tras leerlo cierra tus cautivadores ojos oscuros y deja que mis palabras te acaricien.
    Estoy a tu lado. Percibo el olor especiado de tu piel. Siente mis manos quitándote la chaqueta y mis dedos enredando en el nudo de tu corbata.... Me gusta juguetear con ella, la deslizo por mi cuello, dejo que me beses. Mi cuerpo llama al tuyo.
    Mis uñas curiosas desabrochan los botones de tu camisa, dibujan caracolas de mar en tu pecho y tu vientre. La rigidez de tu sólido cuerpo no puede evitar que me aferre a tus hombros, ansiosa y desesperada por sentirte. Mi aliento calienta tu nuca y mi boca, ávida, recorre tu cuello.... Sujeto tu pelo mientras mi pulgar se detiene acariaciando tus labios. Mi lengua aprende todos sus ángulos. Me detengo en tu boca, llena y expresiva, creada para dar besos largos y abrasadores. Las lenguas se unen y se aprenden, se incendian los cuerpos. Los dientes delimitan fronteras que deseamos romper, los sabores se mezclan, la piel brilla, el pecho jadea... Las manos tiemblan, se deslizan sinuosas por tu espalda, cierro los ojos y la memorizo. Siento la tibia suavidad de tus pezones erectos, los dibujo con mi lengua, trazo círculos concéntricos y los lamo, los acaricio. Un torrente de fuego recorre mis venas. Percibo un deseo voraz en tus profundidades oscuras. Me gusta el olor de tu piel, el sabor de tus besos, las lineas que delimitan tu ser, la curva de tus hombros Siento tu virilidad contra mi cuerpo, crece, me llama, solicita mis caricias, arde, quiere mis labios a su lado y mi lengua descubriéndola. Jadeas cuando deslizo mi mano desde el pecho a la cintura... cuando me detengo en la cara interna de tus muslos y espero. Contraes todos tus músculos.....
    Por hoy es suficiente. La atracción que despiertas en mí va contra la razón. ¡Hace tanto tiempo que no me atrevo a cerrar los ojos con un hombre a mi lado! Te deseo con desesperación. Tal vez mañana continúe el relato e imagine cómo acaba.


    Anónimo

12 de junio de 2014

Mis interiores



El duende de tu deseo se asoma a mi ventana, está abierta esperándote, te siento cerca, cada vez más. Levantas las sábanas y me encuentras desnuda. Tu mirada lasciva me despierta. Gimo al sentir una mano cálida y fuerte que se desliza hacia mi cadera,mi cuerpo está enfebrecido por la necesidad. Nunca experimenté algo tan maravillosos como la sensación de tu cuerpo, deliciosamente duro, moviéndose sinuosamente contra el mío. El deseo se acrecienta. Recuerdo besos salvajes y ardientes y sin embargo extrañamente tiernos. Disfruto del agradable sabor de tu piel y saboreo la delicia de tu boca. Siento la contracción de tus músculos bajo mis manos. Te contemplo con avidez evidente. Seré tuya, susurro mientras nuestros cuerpos ruedan sin dejar de abrazarnos y tendida de espaldas te siento sobre mí. Me recorres con una mirada hambrienta y alzas tus manos hasta cubrir mis pechos. Me incitas con tus besos, muerdes mis labios ansiando mi lengua. Un suspiro escapa de mi garganta cuando tu mano se acerca para dibujar el costado de mi cuerpo y se pierde en su centro. Tus dedos me acarician, me penetran y hacen que arda, trazan círculos avivando un fuego que amenaza con consumirme. Abandonas mi boca por un instante, sólo para que pueda decirte cuánto te deseo. Deseo tenerte dentro y compartir contigo toda mi intimidad, me muerdo los labios con impaciencia. Hay heridas que se curan pronto, mas las cicatrices que dejas en mi cuerpo son eternas, nada ni nadie puede evitar que mi mente viaje a tu lado y se deje acariciar por tí. Me pongo de puntillas, quiero ver tus ojos frente a los míos. Me arden los labios por el deseo de besarte y me duelen las manos por el ansia de cariciar tu cuerpo. He despertado la bestia hambrienta que moraba en tu interior, esa parte tuya que ruge y me devora de la cabeza a los pies, centímetro a centímetro. Y me enloquece. Tu pecho se arquea para acoplarse en mi espalda, tus dedos trazan lineas infinitas en mi vientre. Pasas la noche conmigo, me abrazas y cuidas que mi sueño no se vea alterado por nadie. Me proteges. Y con las primeras luces del alba desapareces. Y quedo esperando que la misma armonía, con la que rectas y curvas se ordenan para crear tus proyectos, se detenga en tu mano para que me regales tus pensamientos.

Anónimo

Mis interiores



El duende de tu deseo se asoma a mi ventana, está abierta esperándote, te siento cerca, cada vez más. Levantas las sábanas y me encuentras desnuda. Tu mirada lasciva me despierta. Gimo al sentir una mano cálida y fuerte que se desliza hacia mi cadera,mi cuerpo está enfebrecido por la necesidad. Nunca experimenté algo tan maravillosos como la sensación de tu cuerpo, deliciosamente duro, moviéndose sinuosamente contra el mío. El deseo se acrecienta. Recuerdo besos salvajes y ardientes y sin embargo extrañamente tiernos. Disfruto del agradable sabor de tu piel y saboreo la delicia de tu boca. Siento la contracción de tus músculos bajo mis manos. Te contemplo con avidez evidente. Seré tuya, susurro mientras nuestros cuerpos ruedan sin dejar de abrazarnos y tendida de espaldas te siento sobre mí. Me recorres con una mirada hambrienta y alzas tus manos hasta cubrir mis pechos. Me incitas con tus besos, muerdes mis labios ansiando mi lengua. Un suspiro escapa de mi garganta cuando tu mano se acerca para dibujar el costado de mi cuerpo y se pierde en su centro. Tus dedos me acarician, me penetran y hacen que arda, trazan círculos avivando un fuego que amenaza con consumirme. Abandonas mi boca por un instante, sólo para que pueda decirte cuánto te deseo. Deseo tenerte dentro y compartir contigo toda mi intimidad, me muerdo los labios con impaciencia. Hay heridas que se curan pronto, mas las cicatrices que dejas en mi cuerpo son eternas, nada ni nadie puede evitar que mi mente viaje a tu lado y se deje acariciar por tí. Me pongo de puntillas, quiero ver tus ojos frente a los míos. Me arden los labios por el deseo de besarte y me duelen las manos por el ansia de cariciar tu cuerpo. He despertado la bestia hambrienta que moraba en tu interior, esa parte tuya que ruge y me devora de la cabeza a los pies, centímetro a centímetro. Y me enloquece. Tu pecho se arquea para acoplarse en mi espalda, tus dedos trazan lineas infinitas en mi vientre. Pasas la noche conmigo, me abrazas y cuidas que mi sueño no se vea alterado por nadie. Me proteges. Y con las primeras luces del alba desapareces. Y quedo esperando que la misma armonía, con la que rectas y curvas se ordenan para crear tus proyectos, se detenga en tu mano para que me regales tus pensamientos.

Anónimo

30 de julio de 2013

Reflexiones de un amor

 
 
El día está oscuro, pero yo irradio más luz que nunca. Hoy no hablaremos de amor, ni de lo bello que puede ser el sol. Tengo deseos, tengo ganas de besarte. Mi cabello negro y mis ojos cafés buscan tu mirada, buscan conquistarte. No quiero tiernas palabras, ni romanticismos baratos. Quiero sentirte cerca de mí una vez más, tan sólo para recordar que se siente tenerte entre mis brazos; deseo seducirte y hacerte entender que las estrellas, aún en una tarde sin sol… pueden ser vistas.
 


Mis ojos te buscan, y mis labios desean perderse en tu cuello, sí, quiero perderme en ti…quiero que tú me busques. No hay nada entre tú y yo, pero aun así, aquí estamos…bajo la luz de una luna que ha sido testigo del placer de quererte, del deseo de tenerte.

Tus manos inquietas seducen mis sentidos, y tu piel despierta el más grande deseo de amarte sin razón. Lo nuestro es un amor bohemio, joven y subversivo… que entre más comparte el tiempo, más se nos vuelve una adicción, y sí, la excéntrica forma en que me miras, entre disgusto y placer, entre alegría y angustia, hace que lo nuestro sea diferente.


Tú el color negro, yo el blanco. Tú el agua, yo el aceite, dementes pero tan diferentes. Tan amigos, tan rivales…tan prohibidos pero al final tan iguales. Jugando a ser insensibles y sin corazón, pero escondiendo un sentir. No miraré atrás, tampoco hacía adelante; pues en tus ojos pondré mi mirada para confirmar una vez más este amor cobarde, este placer nocivo de sentir tu cuerpo junto al mío, en este vals de sueños que espero nunca llegue a cambiar.


Anónimo

Reflexiones de un amor

 
 
El día está oscuro, pero yo irradio más luz que nunca. Hoy no hablaremos de amor, ni de lo bello que puede ser el sol. Tengo deseos, tengo ganas de besarte. Mi cabello negro y mis ojos cafés buscan tu mirada, buscan conquistarte. No quiero tiernas palabras, ni romanticismos baratos. Quiero sentirte cerca de mí una vez más, tan sólo para recordar que se siente tenerte entre mis brazos; deseo seducirte y hacerte entender que las estrellas, aún en una tarde sin sol… pueden ser vistas.
 


Mis ojos te buscan, y mis labios desean perderse en tu cuello, sí, quiero perderme en ti…quiero que tú me busques. No hay nada entre tú y yo, pero aun así, aquí estamos…bajo la luz de una luna que ha sido testigo del placer de quererte, del deseo de tenerte.

Tus manos inquietas seducen mis sentidos, y tu piel despierta el más grande deseo de amarte sin razón. Lo nuestro es un amor bohemio, joven y subversivo… que entre más comparte el tiempo, más se nos vuelve una adicción, y sí, la excéntrica forma en que me miras, entre disgusto y placer, entre alegría y angustia, hace que lo nuestro sea diferente.


Tú el color negro, yo el blanco. Tú el agua, yo el aceite, dementes pero tan diferentes. Tan amigos, tan rivales…tan prohibidos pero al final tan iguales. Jugando a ser insensibles y sin corazón, pero escondiendo un sentir. No miraré atrás, tampoco hacía adelante; pues en tus ojos pondré mi mirada para confirmar una vez más este amor cobarde, este placer nocivo de sentir tu cuerpo junto al mío, en este vals de sueños que espero nunca llegue a cambiar.


Anónimo

28 de abril de 2013

Siempre te recordaré


 

Me siento a escribir lo  primero que me venga en mente
y en lo primero que pienso es en tu recuerdo.
Tú linda, cara tus ojos alegres y tu sonrisa
 llenaron mi vida de felicidad.

Fuiste como un bello amanecer, 
una tierna ilusión, 
un fugaz sueño de amor.

Que poco tiempo tuve para mirar tus ojos, 
pero lo suficiente para
alojarlos en mi mente y en mi corazón.

Y es que conocerte a ti y no quererte
 es como mirar el sol y vivir en la oscuridad.

Sabes...es difícil comprender
 que no era el momento
o que no eras para mi, 
pero me consuela
 los maravillosos instantes que el
 tiempo me permitió a tu lado 
y le doy gracias a Dios por conocerte
y a la vida por darme la oportunidad de amar.

Perdona si he querido llenar de ti, 
el vacío de mi corazón.
Pero desde que te conocí,tú has vuelto

a encender la llama que había
estado apagada por mucho tiempo.

Hoy  quisiera fundir mi alma con la tuya, 
convertirnos en uno solo
y aunque no estés a mi lado nunca más
 y a pesar de todo el dolor que siento
 y de que  nunca me quisiste......

Siempre te recordaré como mi más bella ilusión.

Ánonimo

Siempre te recordaré


 

Me siento a escribir lo  primero que me venga en mente
y en lo primero que pienso es en tu recuerdo.
Tú linda, cara tus ojos alegres y tu sonrisa
 llenaron mi vida de felicidad.

Fuiste como un bello amanecer, 
una tierna ilusión, 
un fugaz sueño de amor.

Que poco tiempo tuve para mirar tus ojos, 
pero lo suficiente para
alojarlos en mi mente y en mi corazón.

Y es que conocerte a ti y no quererte
 es como mirar el sol y vivir en la oscuridad.

Sabes...es difícil comprender
 que no era el momento
o que no eras para mi, 
pero me consuela
 los maravillosos instantes que el
 tiempo me permitió a tu lado 
y le doy gracias a Dios por conocerte
y a la vida por darme la oportunidad de amar.

Perdona si he querido llenar de ti, 
el vacío de mi corazón.
Pero desde que te conocí,tú has vuelto

a encender la llama que había
estado apagada por mucho tiempo.

Hoy  quisiera fundir mi alma con la tuya, 
convertirnos en uno solo
y aunque no estés a mi lado nunca más
 y a pesar de todo el dolor que siento
 y de que  nunca me quisiste......

Siempre te recordaré como mi más bella ilusión.

Ánonimo